El miércoles el material dejó de ser un recurso para volverse una figura. No es una metáfora: es lo que sucede cuando se desactiva la mirada utilitaria. Un trozo de madera deja de ser "madera" para revelarse como un mapa de décadas de crecimiento y tormentas. Aparece el mono no aware: la conciencia de que la materia tiene una historia propia, una temporalidad que nos precede y nos sobrevive.

La biografía de la fibra

Carolina Salom trajo al taller una práctica que ignora la frontera entre el arte y el objeto funcional. Su trabajo se sostiene en la procedencia: lanas de animales del norte argentino hiladas por comunidades y algodón chaqueño cultivado sin químicos.

Aquí el diseño es una negociación. Siguiendo a Kimmerer, la fibra no es un insumo comprado en un anaquel, sino un "don". Si el material es un regalo de la tierra, el acto creativo debe ser un acto de reciprocidad. No se extrae; se intercambia. El diseño de Carolina (como su línea Textil Chaco) no oculta estas huellas; las integra. Es una política de la responsabilidad: saber quién hiló, quién cultivó, qué manos leyeron la luna para la cosecha.

Rastrear los orígenes rotos

Hablamos de la "biografía" de los materiales. Propusimos en el Laboratorio Experimental de Diseño, la mirada de Tsing: seguir las cosas hasta sus orígenes, incluso si esos orígenes están rotos por cadenas de suministro opacas. 

Entendimos que el material es un coautor. Si la lana se resiste o el tejido impone una rigidez no prevista, no es un error de cálculo; es la agencia del material hablando. Diseñar es, entonces, un "hacer-con". Una conversación constante con la resistencia de la tierra y la memoria del agua que llega hasta la punta de los dedos.

 Interludio: La revelación de la materia

El laboratorio ha quedado abierto, pero el trabajo no se detiene; se desplaza a las manos de cada participante. Observamos la diversidad de materiales que han traído al círculo: maderas, arcillas, metales, textiles. No son recursos. Son presencias que esperan ser redescubiertas.

El tiempo de la aprehensión

Les hemos propuesto un ejercicio de espera. En estos días, antes de volver a encontrarnos el miércoles 29 de abril, la consigna es el vínculo. No se trata de usar el material, sino de aprehenderlo. Dejar que la mirada utilitaria se agote hasta que el material empiece a decir algo más.

¿Qué sucede cuando dejamos de proyectar nuestra voluntad sobre la cosa? Sucede la revelación.

Hacia el segundo encuentro

Esperamos que en este intervalo el material se comporte como un interlocutor. Que se vinculen desde otro lugar: desde el tacto que no busca el producto, sino la historia. Que en la quietud de estos días, las cosas revelen su biografía, sus heridas y sus potencias.

El 29 de abril volveremos a Casa Yui para poner en común estos hallazgos. No traeremos solo objetos; traeremos el resultado de una escucha.

 

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Este segundo módulo propone un giro radical: entender el territorio inmediato como el principal proveedor y cómplice creativo. Haremos una práctica de reconocimiento territorial. El marco teórico, con voces como Tim Ingold y Arturo Escobar, profundiza esta exploración al interpelarnos: ¿Podemos aprender a leer el territorio como un texto vivo? ¿De qué manera nuestra práctica creativa puede volverse un diálogo sensible con las temporalidades, los ciclos y las historias específicas de un lugar, abandonando la lógica universal del insumo estándar?

¿Nuestro producto habla de nuestro territorio?