Llegué a Japón con mi cabeza llena de imágenes de edificios de arquitectura japonesa que me encantaban. Mi idea era ver la "cocina" para poder hacer ese tipo de arquitectura acá en Argentina. Por eso decidí trabajar en estudios en Tokio en vez de hacer una investigación en una universidad.
Al volver, el shock: cómo aplicar en Buenos Aires lo que había aprendido en Tokio. Con el tiempo entendí que una manera era partir de los conceptos fundamentales, esas líneas que unen y atraviesan muchas obras más allá de la época de construcción. Estos conceptos están enraizados en un contexto cultural, una manera de vivir y mirar.
Existe en Japón cierta fascinación por el paso del tiempo, por lo cíclico. El hanami es la costumbre de observar los cerezos en flor en primavera. Las flores del cerezo florecen en todo Japón con una diferencia de pocas semanas y luego caen al suelo en muy poco tiempo, una manera de observar la belleza de lo efímero. Los edificios son como cerezos: debido a tsunamis, bombardeos, incendios o nuevas reglamentaciones; los edificios se demuelen y reconstruyen permanentemente en Japón. Su vida ú til es de aproximadamente 20 años.
El tiempo es con lo que se hacen las cosas.
También el espacio está hecho de tiempo. Las distancias en Japón se expresan en minutos : A cuántos minutos vivís del trabajo, a cuanto estás de la estación más cercana. Así間 (ma -el nombre de mi estudio-) es, simplificadamente, un intervalo entre dos puntos que pueden ser espacio o tiempo. Maniau significa por ejemplo llegar a tiempo. A su vez, muchos de los espacios arquitectónicos tienen esta letra tokonoma (espacio nicho), doma (hab. con piso de tierra donde generalmente se localizaba la cocina), kashima (habitación de alquiler), chanoma (habitación de té), hiroma (estar), etc.
Ma es un espacio vacio. Me corrijo, es un espacio vacío y a la vez lleno de posibilidades. La arquitectura japonesa está identificada con la posibilidad, la capacidad de que el espacio ofrezca cobijo para que la vida se despliegue. La posibilidad habla de tiempo pero esta vez de tiempo futuro.
La ceremonia de té, en tanto, es estar entera y completamente habitando el presente.
El Wabi Sabi también es tiempo. Es tiempo impregnado en los edificios, en los objetos: en sus oxidaciones, sus grietas, sus desgastes. Es la belleza del tiempo en las cosas, de lo efímero y de la imperfección. Es la vida dejando huellas, surcos de tiempo.
Así, ahora las arrugas de los cachetes de una abuela encorvada caminando despacito por un pasillo me parecen bellísimas... Como los edificios de Tokio que llevaba en mi cabeza al llegar.
Arq. Valeria Matayoshi
Seminario de arquitectura japonesa con Valeria Matayoshi
Tres encuentros para adentrarse en la experiencia de la arquitectura japonesa y sus conceptos estéticos.
Valeria Matayoshi compartirá su mirada atravesada por el viaje, el estudio y la vivencia directa de los espacios japoneses. No se trata solo de formas o materiales. Se trata de habitar, de percibir, de entender la arquitectura como un cuerpo que respira con quien lo usa.
🗓️ Información
Modalidad: 3 encuentros de 2 horas cada uno
Fechas: viernes 8, 15 y 22 de mayo
Horario: 18 a 20 h
Lugar: Casa Yui – Venezuela 468, San Telmo, CABA
Cupos limitados
Para informes e inscripciones: 1140464601 o por mail a [email protected]
