Hay textos que se atraviesan como se atraviesa un territorio: con el cuerpo, con el tiempo, con la respiración. No se quedan en la página; se meten debajo de la piel y cambian el modo en que miramos el mundo. Esos son los textos que buscamos en el Club de Lectura de Casa Yui. Textos que no nos dejan intactos, que nos interpelan, que nos obligan a detenernos.

Japón aparece en ellos no como un objeto de estudio ni como una postal, sino como una pregunta viva. Una pregunta que nos permite hablar de otra cosa: de nuestros propios gestos, de nuestras propias heridas, de nuestras propias formas de estar en el mundo. No se trata de mirar hacia allá para encontrar respuestas, sino de dejar que esas historias nos interroguen desde su extrañeza y su cercanía.

En este segundo encuentro, los textos elegidos por Andi Parejas y y Martín Felipe Castagnet nos invitan a habitar esa pregunta. A dejarnos atravesar por otras formas de nombrar el tiempo, el cuidado, la relación con la tierra y con los demás.

 

El hilo que los une es una pregunta que nos atraviesa sin pedir permiso: ¿qué relación tenemos con la naturaleza? No como concepto, no como discurso, sino como territorio que habitamos, que nos habita, que nos sostiene y que estamos, día a día, entregando. ¿Qué podemos aprender de Japón —un país que ha destruido y ha preservado, que ha sido brutal y ha sido cuidadoso con su naturaleza— para pensar nuestra propia relación con la tierra que pisamos, en un momento donde el estado argentino parece estar rifando sus bienes comunes a empresas de capital extranjero?

Los textos que componen esta compilación son cuatro voces, cuatro tiempos, cuatro géneros. No fueron elegidos al azar, en ellos converge una misma pregunta incómoda: ¿qué valor le damos a la vida que el sistema nos quiere hacer creer que no vale nada?

La ética de lo pequeño, que da nombre a este encuentro, es la decisión de inclinarse sobre una hoja y mirar la oruga que otros llaman "repugnante".

Saber que la oruga no es una versión imperfecta de la mariposa, sino su condición de posibilidad. Que la oruga no necesita convertirse en nada para merecer ser mirada. Que el gusano de seda no vale porque produce el tejido que usamos, sino porque teje su propia vida, y esa vida es suficiente. Que los humedales no necesitan filtrar agua para nosotros, ni los bosques regular el clima para nuestra comodidad, ni el agua pura ser un recurso. Valen porque están. Valen porque son.

Estos textos nos invitan a preguntarnos, con la ternura y la furia que a veces van de la mano: ¿qué estamos dispuestos a cuidar aunque no brille, aunque no se venda, aunque parezca pequeño, aunque nos digan que no vale nada?

No hay una respuesta única. Pero tal vez, si leemos juntos, si habitamos estas historias, si dejamos que nos atraviesen, podamos encontrar, aunque sea a pesar de todo, otra forma de mirar.

Que la lectura sea un gesto de cuidado.

Pueden adquirir el cuadernillo 2 enviando un mail a [email protected]